Julio-Diana.com

Yeitekpatl / Calpuli 7 Serpiente

Pages

  • Conferencias
  • Curriculum Vitae

Categories

  • Anawak Toltekatl
  • Anti-Inquisición Farmacrática
  • Calpuli Chikomekoatl
  • Carlos Aranha Castaneda
  • El Retorno de Ketsalkoatl
  • General
  • KINAM, El "Yoga" Prehispánico Mesoamericano
  • Nawalli
  • Reiki
  • Teowa (Hombre-Dios)
  • Terapeuta Energético
  • Zen

Calendar

September 2010
S M T W T F S
« Aug    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

Archives

  • September 2010
  • August 2010
  • July 2010
  • June 2010
  • May 2010
  • April 2010
  • March 2010
  • February 2010
  • January 2010
  • December 2009
  • November 2009
  • October 2009
  • September 2009
  • August 2009
  • July 2009
  • June 2009
  • May 2009
  • April 2009
  • March 2009
  • February 2009
  • January 2009
  • December 2008
  • November 2008
  • October 2008
  • September 2008
  • August 2008
  • July 2008
  • June 2008

Search

Meta

  • Register
  • Log in
  • Valid XHTML
  • XFN
  • WordPress

Apuntes originales sobre El Nagual

Apr 27 2010

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=405   Julio-Diana.com

“REUNIONES CON CASTANEDA”

Apuntes tomados por la persona a la cual Castaneda bautizó como “Don Hidalgo de los Bacatetes”, por vivir en una calle de la Cd. de México que lleva ese nombre.

Además, en los Bacatetes, norte de México, fue donde Castaneda hizo su primer “salto al abismo”.

Cuando Castaneda se enteró de que la dirección en la capital mexicana se llamaba Bacatetes, lo tomó como augurio. También le llamaba “Sr. Guano”

Estos apuntes fueron escritos directamente de sus reuniones con Castaneda. Éste frecuentemente se alojaba en la dirección mencionada.

Fueron tomados entre 1978 y 1982.

1- Pasamos por alto enormidad de estímulos.

2- El hombre se relaciona con el mundo a través del intelecto, pero no presta el cuerpo

3- Índice: borrar la historia personal

4- A don Juan le interesa esa vaguedad (de los índices) porque fuerza a la investigación

5- Comienza a practicar y las opciones vendrán a la mano

6- Índice común: reducir la importancia personal, reducir el ego personal

7- Buscar los modos apropiados para realizar esos índices (tarea de don Juan)

8- Rutina: estupefaciente, niega el vuelo de la imaginación, estancón en la capacidad de cambio

9- Contradicciones-arte: puente artístico entre las contradicciones

10- Individualidad completa y absoluta

11- No puede haber insulto moral: por eso no puedes enojarte

12- Maniobras para mostrarnos en la vida cotidiana

13- Nos damos cuenta de lo repetitiva que es nuestra vida. Ésa es la liberación

14- Uno siempre se está defendiendo y siempre usa las mismas maneras para salirse

15- Como nada de lo que hacemos es importante ¿cómo relacionarnos con el mundo? Con desatino controlado

16- Desatino controlado: suspensión de los juicios, de juzgar moralmente, y se relaciona con sus semejantes de una manera total, pero sin esperar recompensas o nada

17- Si no hay expectativas el acto en sí es total y completo

18- Lo de ahora es todo lo que existe

19- Es mucho más fácil que una mujer se reduzca a nada

20- Mujer: cohersión total

21- El mundo está constituido de unidades perceptivas

22- Se tienen que romper para entrar a la 2da. Atención

23- En medio de su determinismo espantoso nos da la libertad

24- La familiaridad engendra complacencia

25- Sociedad no esotérica pero cerrada

26- Nosotros interpretamos la cognición de hace 2000 años

27- Adquirir la membresía para saber qué son los indios: tenemos que prestar el intelecto o el cuerpo en un sistema de creencias precolombinas

28- Romper las unidades cognitivas (tarea de don Juan); ése es el truco, ésa es brujería.

29- Nos hacen creer que el mundo es objetivo, pero yo y nosotros estamos construyendo la realidad

30- Don Juan quería que escribiera esos libros, “esa es tu tarea”

31- No como un acto de escritor sino por el ensueño

32- Ensueño: forma de meditación en un estado profundo

33- Comienza por los sueños

34- Ensueño el texto; debo hacer una réplica exacta de lo que soñé

35- No puedo corregir ni hacer una revisión

36- Yo no soy escritor

37- Yo no me siento en el escritorio

38- Es un proceso hechicero no acción cotidiana. Escribir en inglés.

39- No tiene una función social.

40- Don Juan es un h. ideosmeratico

41- Romper las unidades perceptivas: el prejuicio del mundo

42- Otra opción: el h. que va a morir

43- “Yo no soy creyente”

44- Don Juan: romper la tremenda influencia de la sobriedad

45- Otra área de la atención: la 2da. Atención se encuentra a través de los sueños

46- Es otra manera de percibir: es hacer más larga la percepción cotidiana

47- Es el Otro Yo.

48- Romper la unidad cognitiva

49- Don Juan: revisión total de mi percepción, dejar de ser objeto, busco libertad y me escaparé del mundo con Conciencia

50- Ser un Guerrero Impecable las 24 hrs. del día

51- Don Juan no me dejaba leer

52- Su autoridad real: el Águila

53- El Molde del Hombre, una fuerza que constriñe a la biología y sale el hombre

54- Ser testigo impecable de los designios del Águila

55- Nos vamos a morir: el arreglo de la vida sería diferente

56- En Yucatán llegaron a la 3ª. Atención

57- Se puede buscar ese momento de extinción total

58- Si no me considero un ser extraordinario, me salvé

59- Si no me siento divino, no hay ofensa

60- “Chingadazo de afuera”

61- El Intento: la decisión es lo que cuenta para ser un Guerrero Impecable

62- Caer al suelo, dejar de ser príncipe, redimirse, ser menos que un “perro de indio”

63- Tenía el poder absoluto por que lo había perdido todo

64- Ponerse al servicio del Intento si uno no se enoja…

65- Ser Guerrero Impecable implica que uno acepta su destino

66- Apoderarse del cm3 de suerte

67- La mujer es más maleable, puede romper más fácilmente las unidades preceptúales

68- Psiquiatría: ingeniería de la personalidad

69- Uno se enfrenta a todo porque todo le vale un pepino

70- Existe el trauma porque nos creemos la cosa más grande del mundo

71- Deshacerse del trauma, deshaciendo la importancia personal

72- La Libertad: salirse del mundo con conciencia total

73- Salirse del mundo como hombre, como individuo

74- Recapitulación: recoger lo nuestro y dejar lo ajeno

75- Lo “demoniático”: es una invención nuestra

76- Don Juan no entendió lo que se llamaba El Mal

77- Los Aliados no son entidades malévolas

78- (Son) Un embate: da la impresión

79- Toda percepción que no tiene forma tiene que ser interpretada

80- La interpretación (ante un embate): “es un espíritu malévolo”

81- El mundo de don Juan está lleno de contradicciones

82- Toda nuestra energía está avocada a tratar de “caer bien”

83- Don Juan es un hombre de mundo envuelto en el mundo

84- ¿Cómo envisionar la vida cotidiana?

85- Si yo me tomo como perceptor resuelvo el problema

86- No tomarme en serio pero mi trabajo es seriesísimo

87- Romper el prejuicio del mundo

88- Don Juan es el Nagual: es el que nos da vida y nos cambia de dirección

89- Hay que irse en pleno vigor

90- Abstrae tu concepto de Dios…

Yeitekpatl

27 de abril de 2010 (a 12 años de la partida de este mundo del Nagual Carlos Castaneda)

Toltequidad y Nagualismo

Feb 08 2010

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=361   Julio-Diana.com

Don Juan Matus Bacasegua, por intermedio de su discípulo -más tarde Nagual- Carlos Castaneda, mostró al mundo la relación intrínseca entre la toltecayotl y el nagualismo. Algunos extractos de la obra del Nagual Carlitos, son éstos:

También eres uno de nosotros. ¿Comprendes lo que quiero decir? De modo que no debes creer lo que te digan. También nos perteneces. Las brujas no saben que el Nagual nos lo contó todo. Creen que son las únicas que saben. Costó dos toltecas hacernos como somos. Somos hijos de ambos. Esas brujas…
Espera, espera, Pablito  dije, tapándole la boca.
Calló, aparentemente asustado por lo súbito de mi movimiento.
¿Qué me quieres dar a entender con eso de que costó dos toltecas hacernos?
El Nagual nos hizo saber que éramos toltecas. Todos nosotros somos toltecas. Según él, un tolteca es un receptor y conservador de misterios. El Nagual y Genaro son toltecas. Nos dieron su luminosidad y sus misterios. Recibimos sus misterios y ahora los conservamos.
Su empleo de la palabra «tolteca» me desconcertó. Yo estaba familiarizado únicamente con su significado antropológico. En ese contexto, refiere siempre a la cultura de un pueblo de lengua nahuatl del centro y sur de México, ya extinguido en tiempos de la Conquista.
 ¿Por qué nos llamaba toltecas?  pregunté, sin saber qué otra cosa decir.
 Porque eso es lo que somos. En vez de decir qué éramos brujos o hechiceros, él decía que éramos toltecas.

Yo vivía en la ciudad de Tula. Conozco esas pirámides como la palma de mi mano. El nagual me dijo que él también vivió allí. Sabía todo acerca de las pirámides. El mismo era un tolteca.
Advertí entonces que algo más que curiosidad me había hecho ir a la zona arqueológica de Tula. La razón principal por la que acepté la invitación de mi amigo fue porque la primera vez que visité a la Gorda y a los otros, me dijeron algo que don Juan nunca me había mencionado: que él se consideraba un descendiente cultural de los toltecas. Tula fue el antiguo epicentro del imperio tolteca.

Don Juan me dio a entender que dicha maestría era la versión moderna de una antiquísima tradición, que él llamaba la tradición de los antiguos videntes toltecas.

-Mucho tiempo antes de que los españoles llegaran a México -dijo- existían extraordinarios videntes toltecas, hombres capaces de actos inconcebibles. Eran el último eslabón en una cadena de conocimiento que se extendió a lo largo de miles de años.
Esos videntes toltecas fueron hombres extraordinarios; brujos poderosos, sombríos y obsesionados que desentrañaron misterios y poseyeron conocimientos secretos que utilizaban para afectar o subyugar a quienes cayeran en sus manos. Sabían como inmovilizar la atención de sus víctimas y fijarla en lo que fuera.

Los videntes toltecas, de hecho, fueron los maestros supremos del arte de estar consciente de ser. Cuando digo que sabían cómo inmovilizar la atención de sus víctimas, quiero decir que su conocimiento y sus prácticas secretas les permitieron romper el misterio del estar consciente de ser.

Don Juan explicó entonces que su uso del término “tolteca” no correspondía a la manera como yo lo usaba. Para mí significaba una cultura, el imperio tolteca. Para él, el término “tolteca” significaba “hombre de conocimiento”.
Dijo que en la época a que se refería, siglos o tal vez incluso milenios antes de la Conquista española, todos aquellos hombres de conocimiento vivían dentro de una vasta área geográfica, al norte y al sur del valle de México, y que se dedicaban a ocupaciones específicas: curar, embrujar, hacer relatos, bailar, ser oráculos, preparar alimentos y bebidas. Tales ocupaciones fomentaban un conocimiento específico, un conocimiento que los diferenciaba del hombre común y corriente. Por otra parte, esos toltecas eran personas que encajaban en la estructura de la vida cotidiana, muy a la manera en que lo hacen en nuestra época los médicos, artistas, maestros, sacerdotes y hombres de negocios. Practicaban sus profesiones bajo el estricto control de cofradías organizadas y llegaron a ser expertos tan influyentes que incluso dominaron todas las áreas vecinas.

Esos conquistadores -continuó- se apoderaron del mundo tolteca, se apropiaron de todo, pero nunca aprendieron a ver.
-¿Por qué cree usted que nunca aprendieron a ver? -pregunté.
-Porque copiaron los procedimientos de los videntes toltecas sin tener el conocimiento interno que los acompaña. Hasta la fecha hay cantidades de brujos por todo México, descendientes de esos conquistadores, que siguen imitando a los toltecas, pero sin saber lo que hacen, o lo que dicen, porque no son videntes.
-¿Quiénes fueron esos conquistadores, don Juan?
-Otros indios -dijo-. Cuando llegaron los españoles, los antiguos videntes habían desaparecido hacía ya siglos.

(…) nuestro raciocinio, por sí solo, no puede proporcionarnos una respuesta a la razón de nuestra existencia. Cada vez que trata de hacerlo, la conclusión es siempre un asunto de fe y credo. Los antiguos videntes toltecas tomaron otro camino, y por cierto llegaron a otra conclusión que no tiene que ver con la fe y el credo

Se deslizó sobre las baldosas y los ladrillos oscuros que obedecían a un viejo diseño tolteca, colocado por el propio Isidoro Baltazar, dibujo que unía a generaciones de hechiceros y ensoñadores a través de las edades en una maraña de secretos y hazañas de poder…

Su enseñanza, o más bien la de la tradición de videntes a la que él pertenecía, parte del hecho de que el universo es dual, está formado por dos fuerzas que los antiguos videntes simbolizaban mediante dos serpientes que se entrelazan. Pero esas fuerzas no tienen que ver con las dualidades que llamamos bien y mal, Dios y diablo, lo positivo y lo negativo, o cualquier otro tipo de oposición en la cual podamos pensar coherentemente. Más bien, conforman una inexplicable onda de energía que los toltecas denominaron el tonal y el nagual.

A ese tipo especial de atención le llamaron “ensueño”, y lo usaron para explorar la energía oscura con deliberación y entrar en contacto con la fuente del universo. De esa manera, la observación inicial de los sabios toltecas se convirtió en un conocimiento práctico.

El asunto de las plantas es muy delicado. Si quieres entenderlo, tienes que abandonar la visión folklórica que tiene casi todo el mundo sobre los brujos. Los verdaderos guerreros toltecas no son fanáticos del doping ni de nada; su conducta está estrictamente dictada por la impecabilidad.

“La enseñanza tolteca enfatiza el ensueño. No importa cómo se le describa, su resultado es convertir el caos perceptivo de un sueño común en un espacio práctico, donde podemos actuar inteligentemente.”

“Ese tipo de atención sobre un animal da como resultado una pieza de caza. Si lo aplicamos sobre otra persona, produce un cliente, un discípulo o un enamoramiento. Y sobre un ser inorgánico, nos proporciona lo que los brujos llaman ‘un aliado’. Pero sólo si aplicamos el acecho sobre nosotros mismos, puede ser considerado un arte tolteca, porque entonces produce algo precioso: conciencia.”

“El poder de esa visión ha llegado hasta la actualidad. Todos los naguales de los que tengo noticia fueron toltecas, es decir, unos artistas consumados. Unieron el control impecable de sus emociones a la elevada sensibilidad estética que les proporcionaban sus experimentos de conciencia. El resultado fue una inaudita capacidad para comunicar sensaciones y para deslindar experiencias con las que otros hombres se enredarían y terminarían balbuceando incoherencias.

“Todo lo que quieres saber sobre tu país, ¡ve y descúbrelo por ti mismo! Como mexicano, tú eres el más indicado para recuperar el mensaje tolteca. Esa es tu tarea, tu compromiso ante el mundo. Si eres tan flojo que no puedes asumirlo, alguien más lo hará.”

Añadió que la ciencia moderna no ha logrado penetrar en la enseñanza tolteca porque no tiene la metodología apropiada, no porque los principios del brujo y del científico sean intrínsecamente incompatibles

“Al contrario de lo que muchos piensan, la necesidad de corroborar no es exclusiva de la cultura occidental, también es un imperativo en la tradición tolteca. El nagualismo, como sistema ideológico, no se basa en dogmas, sino en la experiencia personal de generaciones de practicantes. Sería absurdo considerar que todas esas personas, durante miles de años, han estado depositando su confianza en simples patrañas.
“Como su punto de partida es la experimentación, se puede decir que el nagualismo no es una forma de creencia, sino una ciencia.”

“Lo irónico es que, de hecho, los humanos sí nos dividimos en dos grupos: quienes disipan su energía y quienes la conservan. A estos últimos puedes llamarles como quieras, brujos, toltecas, iniciados; da igual que tengan maestro o que no lo tengan. Su realidad luminosa es tal, que están a un paso de la libertad. Lo que nadie puede enseñarles, los guerreros lo obtienen de sí mismos escuchando los comandos silenciosos del espíritu.

“Por lo tanto, la regla para los videntes de la nueva era es la preparación, ese es su sello distintivo. No sólo deben prepararse en las artes de la brujería, sino que, además, deben cultivar su mente a fin de saberlo y entenderlo todo. El intelecto es hoy el consuelo del tolteca, tal como antaño lo fue la afición por los rituales.

Con el paso del tiempo, el anciano lo tomo como aprendiz y le introdujo en una dimensión totalmente desconocida para el hombre moderno: la sabiduría tradicional de los antiguos videntes toltecas, comúnmente conocida como “brujería” o “nagualismo”. 

El nagualismo fue durante miles de años una práctica socialmente aceptada, tal como entre nosotros lo es la religión o la ciencia. Con el tiempo, sus postulados ganaron en abstracción y síntesis, convirtiéndose en una especie de propuesta filosófica cuyos practicantes llevaron el nombre de toltecas.
Los toltecas no eran lo que comúnmente entendemos por brujos, es decir, individuos que usan fuerzas sobrenaturales para dañar a otros, sino hombres y mujeres extremadamente disciplinados e interesados en complejos aspectos del estar conscientes.

Uno de los descubrimientos más relevantes de los videntes toltecas, fue que los seres humanos poseemos una configuración luminosa o campo energético en torno a nuestro cuerpo físico. También vieron  que unos pocos venían con una configuración especial dividida en dos partes. A estos les llamaron  naguales, es decir, “personas duplicadas”. Por su particular conformación, el nagual tiene mayores recursos que el común de las gentes. También vieron que, a causa de su doblez y excepcional energía,  son líderes naturales.

La Gorda afirmó que el retener las imágenes de los sueños era un arte tolteca.

Con afecto abstracto…

Sólo hubo UN Castaneda…

Oct 05 2009

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=252   Julio-Diana.com

Hay gente malagradecida que ha fincado toda su “propuesta” en la obra total de El Nagual, pero que al mismo tiempo lo insulta, lo denigra, lo minimiza y lo desdeña, siendo que todo lo que hace o dice ser lo toma de sus libros. Una de las falacias que afirman es que  hubo tres o cuatro Castanedas dando a entender que decenas, centenares o miles de personas que lo conocieron en vivo y convivieron con él o son tontas o están equivocadas.

Aquí demuestro, con la fuerza de la imagen, que El Nagual siempre ha sido el mismo. La primera foto es de 1962, la segunda de 1981 y la tercera es del año en que se disolvió en la tercera atención,  1998.

Observen el mismo perfil, la misma boca, el mismo mechón de cabello… de 1962  a 1981, 19 años. De 1981 a 1998, 17 años.

Irrefutable. Un servicio que se le hace, maestro Carlos. Con esto, tapamos la boca a tanto charlatán-malagradecido que por ahí pulula.

 

El dinero y Carlos Castaneda

Sep 23 2009

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=237   Julio-Diana.com

“…Es tiempo de que pagues ciertas deudas pendientes que has generado en el curso de tu vida. No quiere decir que las pagarás completamente, sino que debes hacer un gesto…Esta tarea es guiada por el sentimiento más puro, el sentimiento del guerrero viajero que se dispone a sumergirse en la infinitud del momento presente, y haciendo esto, dice gracias.”

don Juan Matus

Una tarde, antes de una práctica de Tensegridad, dos practicantes estaban inmersos en un intercambio tenso.
Linda estaba diciendo
“Oye, Raúl ¿no me ibas a pagar al final de mes? No he tenido noticias tuyas…”

Raúl se contrajo y contestó

“Mira, sabes que soy bueno para pagar, es una cantidad grande, dame un poco más de tiempo! ¿Qué te cuesta? ¿cuál es el problema?”

En ese momento, Carlos Castaneda entró en el estudio y condujo a todos a formar parejas y practicar una forma de pases mágicos que comenzaba con un giro de los tobillos, seguido inmediatamente por un círculo de las muñecas.
“El modo en que manejamos nuestra energía en estos movimientos refleja el modo en que manejamos energía en nuestras vidas”, dijo Carlos Castaneda. “Si estamos rígidos, incapaces de girar, entonces es probable que nuestra energía esté atorada también. Necesitamos reconocer el valor de nuestra energía, para manejarla sabiamente, y nutrir su flujo.
“Esto incluye”, dijo, haciendo una pausa momentánea, “ser conscientes de cómo valoramos y manejamos el dinero”
Raúl sintió que su garganta y sus puños se apretaron; Linda se ensanchó con orgullo.
Carlos Castaneda prosiguió, al tiempo que hacía girar sus muñecas, “¿No es interesante que la palabra valor, fuera originalmente un verbo vinculado a la palabra latina ‘girar’? Los sistemas funcionales están girando, moviéndose, circulando, capaces de mantener un flujo, como la savia en los árboles, la sangre en las venas, el aire en los pulmones, la tierra siendo volteada en el suelo.”
“Ésta es la naturaleza de la energía como fluye en el universo…Como un físico dijo, ‘La energía ni se crea ni se destruye’; transmuta, cambia de manos, se transforma. Don Juan me dijo que el dinero es una forma de energía, un intercambio entre formas, la expresión pragmática de una corriente del universo.”
Después Carlos Castaneda guió a todos a hacer otro movimiento, en el que uno de los compañeros girara al otro, y tomaran turnos para hacerlo. Raúl y Linda batallaron con el movimiento.

“Ser consciente de cómo usan su energía -y sus recursos-y mantenerlos fluyendo, vitales, adaptables, es ser un líder”, continuó Carlos Castaneda. “Un punto de vista adolescente acerca de un líder es que es una persona que les dice a otros qué hacer, –por el contrario, un líder está dispuesto a hacer y ver en un giro total de 360 grados, para jugar todas las partes, tener una mirada completa de lo que ha dado y ha recibido, hacer una transacción mutuamente benéfica y gozosa.”


Después guió a los estudiantes para practicar otro pase mágico donde cada uno de los compañeros estrechara la mano del otro.
“Deben sentir una corriente de energía entre ustedes”, dijo, “Tal vez uno de ustedes está demasiado laxo -excesivamente fluido-o demasiado tenso -cerrando el flujo.Vean si pueden encontrar al otro en la tensegridad del justo medio”.
Linda y Raúl practicaron el movimiento.
“Si uno es demasiado suelto”, continuó Carlos Castaneda, “entonces es posible esconderse detrás o colapsar bajo la creencia de que manejar bienes va a ser difícil’, o ‘No tengo suerte’, o ‘Es muy fácil para él o ella o ellos, pero no para mí’, o ‘no tengo que prestarle atención al dinero, siempre me llega de algún modo…’ Y este es el modo en que uno maneja energía también -perdiendo momentos fundamentales y definitivos, no comprometiéndose, y dejando que la energía y las posibilidades se escurran entre los dedos de las manos.”
Raúl enrojeció, Linda sonreía radiante.
“Claro que esta clase de vaguedad es uno de los modos de manejar con descuido el dinero o la energía”, continuó Carlos Castaneda, “Otro modo consiste en ser rígido de más, tenso, mezquino y rigurosamente recto, acumulando recursos, regateando sobre costos o prestándoles a otros junto con una pequeña dosis de enjuiciamiento, creyendo que ‘mi modo es el correcto’, y ’soy mejor que ellos’. Aquí las posibilidades energéticas se dejan pasar porque no encajan dentro de la aparente perfección de nuestro hermético plan preexistente”
Los hombros de Linda cayeron hacia adelante. Raúl se veía aliviado.
“Para seguir el flujo de energía”, continuó Carlos Castaneda, “necesitamos encontrar un balance dentro de nosotros mismos y en relación con otros: en el que estamos viviendo de acuerdo con nuestros medios, donde seamos tanto cuidadosos como generosos con nuestros recursos, conscientes de lo que podemos ganar y gastar y ahorrar -haciendo nuestra parte y confiando en el Espíritu para guiarnos.”
“Para estar en ese estado, la mayoría de nosotros necesita hacer algo de tarea: Necesitamos mirar a ‘quién nos enseñó a manejar dinero’. Raúl, ¿quién te enseñó? “.
“Nadie lo hizo” dijo Raúl. “Sólo recuerdo haber pensado que mi padre era despreocupado y mi madre era impaciente con él, ella quería que él ganara más, y él estaba feliz siguiendo con su tienda de música y pagando sus cuentas cuando hacía una venta grande”.
“¿Y qué hay contigo, Linda?”
“Bueno, mi padre ganaba bastante, pero gastaba la mayoría del dinero en él mismo. Mi madre incluso tenía que rogar que le diera dinero para comestibles. Así que decidí que no quería nunca depender económicamente de nadie más; trabajaba después de las horas de escuela y durante el verano para tener mis propios ingresos”.
“Bueno, hiciste bien en aprender a manejar dinero, de otro modo, estamos siempre a merced de otros, sujetos a sus caprichos. Pero hay que tener cuidado de no esperar que otros estén a tu merced. ¿Cierto, Linda?”
“Cierto, no se me había ocurrido pensar en eso. . . ¿Cómo puedo cambiarlo?”
“Comienza desde el principio”, dijo Carlos Castaneda. “Haz una lista -un inventario– , mira quién te enseñó cómo manejar el dinero, a quién imitaste, a quién consciente o inconscientemente alabaste como fuerte o juzgaste como débil”.
Todos en el estudio continuaron luego practicando los pases mágicos. Después de un rato, Linda y Raúl fueron capaces de girar al otro y ser girados, con un poquito más de gracia; y esta vez, cuando se estrecharon las manos, el apretón fue más equilibrado.
“Esta forma puede dar empuje para ayudarles a ser conscientes de la forma en que han manejado su energía; puede darles una probada del gozo y la elegancia del guerrero-viajero” , dijo Carlos castaneda, “un ser que no es ni descuidado, ni manejado por el miedo -que está en vínculo con lo ilimitado, que da gracias al Espíritu y sigue su flujo en las más pequeñas interacciones” .
“¿Qué te cuesta, Raúl? ¿Qué te cuesta, Linda?” susurró. “¿Qué te cuesta hacer una revisión total, un recuento real de tu vida y tu energía?”

Ketsalkoatl y Carlos Castaneda

Sep 22 2009

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=235   Julio-Diana.com

“Ensueños de la Serpiente Emplumada”

Intentar…requiere imaginación, disciplina, propósito, y afecto. En este caso, intentar significa que adquieres un conocimiento corporal indiscutible de que eres un ensoñador. Sientes con todas las células de tu cuerpo, con todas las fibras de tu ser, que eres un ensoñador. (Don Juan Matus Bacasegua)

“¿Cómo está su ensoñar?” preguntó Carlos Castaneda a un grupo de estudiantes, sentados dentro de un estudio, durante un crepúsculo al comienzo de la primavera.
“¿Y qué es lo que están ensoñando?” añadió Florinda Donner-Grau.

“Bueno”, contestó una estudiante, “anoche, soñé que estaba trabajando en un programa nuevo de computación, en un diseño; era realmente un diseño maravilloso, muy funcional, centrado en torno a una forma espiral en fluido movimiento, y mi jefe estaba deleitado… Bueno” continuó la estudiante, encogiéndose de hombros, “fue sólo un sueño…”

“Qué quieres decir con ’sólo un sueño” preguntó Florinda Donner-Grau. “¡Te das cuenta de que lo infinito, podría estarte dirigiendo hacia ese diseño y que tú estas reprimiéndote a ti misma!”

“¿Yo, reprimiéndome a mí misma?” preguntó la aprendiz. “¡Mi jefe es quien me está reprimiendo! A él no le gusta nada de lo que yo o cualquier otro diseñe; no quiero presentarle otra cosa, nada más para que me ridiculice enfrente de los otros, y, en todo caso, ¿quién soy yo para proponerle algo nuevo a mi jefe? ¡No me atrevo!”

“Quieres decir que no te atreves a ensoñar ir más allá de tu percepción limitada, ir más allá de las limitaciones de tu linaje, de tu cultura”, interpuso Carlos Castaneda. “¿Están algunos otros de ustedes ‘atascados’ de la misma manera en su ensueño?” preguntó.
“Si están ‘atascados’ en la primera atención de sus acuerdos cotidianos, también van a estar ‘atascados’ en la vastedad de la segunda atención”.

“Bueno”, dijo otro estudiante, “yo actúo del mismo modo. En la universidad realmente quiero aprender, pero me detengo a la hora de preguntarle al profesor algo que no entiendo y prefiero preguntarle después a otro estudiante. Y si no puedo encontrar otro estudiante que sepa la respuesta, entonces me digo “tudu bem”. De todas formas no hay nada que pueda hacer, lo más seguro es que voy a reprobar esta clase”.

“¡Lo de ustedes dos suena a que están teniendo pesadillas, no ensoñando!”, dijo Florinda Donner-Grau.
“Sé que todos están revisando sus acciones…” continuó Florinda.
Los estudiantes asintieron con la cabeza.
“Si en algún momento se enfocan en escenas donde se están repitiendo comandos sintácticos de pesadilla tales como ‘no puedo’; ‘no quiero parecer un tonto’; ‘es muy difícil’; ‘él o ella o ellos no me van a escuchar’, o ‘él, ella o ellos no me van a dejar’ o ‘¡nunca va a haber nada bueno para mí!’, entonces miren en su pasado: dónde pueden haberse originado escenas de esa naturaleza, ¡y van a encontrar que esas frases, ese ánimo, no comenzó con ustedes! Cuando eran niños alguien en su línea familiar les dijo esas palabras, acerca de ellos mismos o acerca de ustedes, y ustedes las absorbieron y las repiten hasta este día”.

“¿Cómo podemos detener eso?” preguntó un estudiante.

“Mirando directamente esas escenas, respirando dentro de ellas, iluminándolas ahora con una nueva conciencia, expandiendo su visión de ellas, para incluir el contexto de sus orígenes y sus efectos, sus raíces y sus ramas, en sus propias vidas, en su linaje y en su cultura”.

“¿Y luego?” preguntó otra aprendiz.

“¡Encuentren otras escenas en su vida, escenas de gozo, donde estuvieron presentes, conscientes, donde sintieron viva cada célula de su cuerpo, partícipe con cada parte de su ser! Y pueden encontrar las raíces de estas otras escenas en su propia vida y en la de su linaje, y en sus culturas -y las ramas, cómo han crecido esas raíces, qué clase de frutos producen, qué clase de efecto tienen en la siguiente generación- y traer los elementos de esos sueños al ahora”.
“Y comiencen a contar una historia diferente -permitanse ser inspirados por una nueva respiración, un nuevo flujo, un nuevo intento…En vez de sólo repetir momentos que no funcionaron- aprendan de estos otros momentos! Entretejan una figura diferente -en lugar de una pila de culpas, excusas y quejas, pueden hacer una trama sonora de notas de aprecio”.

“Para ayudarlos con esto, vamos a practicar los pases mágicos de la Serpiente Emplumada. Para los videntes del antiguo México, la mítica figura de la serpiente emplumada representa un estado de ensueño-despierto, un estado de presencia total. Don Juan dijo que para ellos representaba el cielo y la tierra gozosamente reunidos en el corazón del hombre -el interjuego del ser y de su gemelo energético, el cuerpo de ensueño. Para los videntes de su linaje, el cuerpo de ensueño es el aspecto de nuestro ser que escanea a través del tiempo, del espacio y más allá, el que viaja a través del universo, el mar de la consciencia, para traernos ensueños aquí, en esta forma humana, en esta tierra”.

“Comencemos con los pases mágicos del cuerpo izquierdo y el cuerpo derecho”, dijo. “Mientras los hacen”, añadió, levantando su brazo izquierdo como si lo estuviera sacando de una manga, “¡sientan como la serpiente emplumada limpia la atmósfera con sus plumas!”
“Sientan como está siendo elevada por la corriente del viento, del intento del Universo que fluye a través de ella y a su alrededor”, dijo, trazando un círculo frente a él con su mano derecha. “Cuando reunimos los cuerpos izquierdo y derecho”, dijo, “estamos reuniendo lo mejor que heredamos de nuestra madre y de nuestro padre, de nuestras culturas, de nuestros ancestros, de nuestro ADN ancestral. ¡Estamos volando, del modo en que la serpiente emplumada vuela en sus ensueños!”
dijo, y entonces todos entraron en lo que parecía un reino sin tiempo, donde mezclaron los movimientos del cuerpo derecho e izquierdo.

Al final de la forma, las alas de las serpientes se abrieron hacia atrás, como si estuvieran tomando una corriente y viajando en ella.
Cuando llegó el tiempo de irse, salieron juntos a la noche. Una ola de viento surgió en el aire, haciendo ondear sus chaquetas.

“¡Miren arriba!”, dijo Carlos Castaneda, sus ojos brillando, “¡Venus, la estrella del atardecer… y las Siete Hermanas, las Pleyades!”
La luz brillante del planeta iluminaba el cielo entorno a las estrellas, que parecían parpadear y centellear desde la profunda distancia.

“Miren como resplandecen todas esas estrellas, sientan los armónicos que producen juntas”, dijo. “Ellas permiten ser organizadas en esa forma por algo más grande que ellas mismas. Nosotros todos podemos hacer lo mismo,” dijo volteando a mirar a cada uno. “¡Nosotros podemos dejar que nuestras escamas se extiendan y se aligeren, convirtiéndose en plumaje…y nuestro vuelo comienza allí!

A 30 años de “Las enseñanzas de Don Juan”

Aug 26 2009

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=224   Julio-Diana.com

Prólogo escrito por el Nagual Don Carlos de Jesús Aranha Castaneda, para la reimpresión del FCE de 1998.

Las enseñanzas de don Juan: una forma yaqui de conocimiento”, se publicó por primera vez en 1968 (primera edición en español en 1974, FCE). En ocasión del trigésimo año de su publicación, me gustaría hacer algunas aclaraciones acerca de la obra misma y formular algunas conclusiones generales con respecto al tema del libro, a las que he llegado tras años de esfuerzos serios y consistentes.

El libro fue el resultado de un trabajo antropológico de campo que realicé en el estado de Arizona, EUA, y en el estado de Sonora, México. Cuando me encontraba dedicado a cursar mis estudios de graduado en el Depto. de Antropología de la Universidad de California, LA, por casualidad conocí a un viejo chamán, un indio yaqui del estado de Sonora, México. Su nombre era Juan Matus.  Consulté a varios profesores del Depto. de Antropología acerca de la posibilidad de hacer trabajo de campo antropológico sirviéndome del viejo chamán como informante clave. Cada uno de esos profesores trató de disuadirme basándose en su convicción de que antes de pensar en hacer trabajo de campo tenía que darle prioridad a los cursos de requisito académico en general, y a las formalidades de mis estudios de graduado, tales como los exámenes escritos y orales. Los profesores tenían toda la razón. No tenían que persuadirme para que atendiera la lógica de sus consejos.

Había, sin embargo, un profesor, el doctor Clemente Meigham, que abiertamente incitó mi interés en hacer trabajo de campo. Es a él a quien debo dar crédito total por haberme inspirado a llevar a cabo la investigación antropológica. Fue el único que me impulsó a sumergirme tan profundamente como pudiera en la posibilidad que se había abierto para mí.

Su exhortación se basaba en su experiencia personal en el trabajo de campo como arqueólogo. Me dijo que lo que había descubierto a través de su trabajo era que el tiempo apremiaba y que quedaba muy poco antes de que áreas de conocimiento enormes y complejas, alcanzadas por culturas en declinación, se perdieran para siempre bajo el impacto de la tecnología y las corrientes de filosofías modernas. Me dio como ejemplo el trabajo de algunos antropólogos conocidos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, quienes coleccionaron datos etnográficos sobre las culturas indígenas americanas de las llanuras, o de California, tan rápido y tan metódicamente como fuera posible. Su prisa era justificada, porque dentro de una generación las fuentes de información acerca de la mayoría de esas culturas indígenas fueron arrasadas, sobre todo entre las culturas indígenas de California.

Al mismo tiempo que ocurría lo anterior, tuve la buena suerte de tomar clases con el profesor Harold Garfinkel, del Depto. de Sociología de la UCLA. Él me proveyó con el paradigma etnometodológico más extraordinario, en el cual las acciones prácticas de la vida cotidiana eran tema auténtico para el discurso filosófico, y cualquier fenómeno que se encontrara bajo investigación debía ser examinado bajo su propia luz, y de acuerdo a sus reglas y consistencias propias. Si había algunas leyes o reglas a establecer, éstas tendrían que ser propias al fenómeno mismo. Por lo tanto, las acciones prácticas de los chamanes, vistas como un sistema coherente con sus propias reglas y configuraciones, eran tema digno de una investigación seria. Tal investigación no tenía que ser sometida a teorías elaboradas a priori, ni a comparaciones con el material obtenido bajo los auspicios de un fundamento filosófico diferente.

Bajo la influencia de estos dos profesores, me involucré profundamente en mi trabajo de campo. Las dos fuerzas que me impulsaban, que venían de mi contacto con estos dos hombres, eran: que le quedaba muy poco tiempo a los procesos de pensamiento de las culturas indígenas americanas antes de que todo se perdiera en el revoltijo de la tecnología moderna; y que el fenómeno bajo observación, sea lo que fuere, era un tema genuino para la investigación y merecía el mayor esmero y seriedad de mi parte.

Me sumergí tan profundamente en mi trabajo de campo que estoy seguro de que, en última instancia, desilusioné a la misma gente que me patrocinaba. Terminé en un campo que era tierra de nadie. No era tema de la antropología o la sociología, la filosofía o la religión. Había seguido las reglas y las configuraciones propias del fenómeno, pero no había tenido la capacidad de salir a la superficie en un lugar seguro. En consecuencia, arriesgué mi esfuerzo total al caerme de las escalas académicas apropiadas, las que miden su valor o carencia de él.

La descripción irreductible de lo que realicé en mi trabajo de campo consistiría en decir que el chamán yaqui don Juan Matus me introdujo en la cognición de los chamanes del México antiguo. Por cognición, se entienden los procesos responsables de la conciencia de la vida cotidiana, procesos que incluyen la memoria, la experiencia, la percepción y el uso experto de cualquier sintaxis dada.

El concepto de cognición era, en ese momento, el obstáculo más poderoso para mí. Era inconcebible para mí, como hombre intelectual de Occidente, que la cognición, tal como la define el discurso filosófico de nuestro tiempo, pudiera ser algo más que un asunto homogéneo y omniabarcante para la totalidad de la humanidad. El hombre occidental está dispuesto a considerar diferencias culturales que explicarían maneras singulares de describir fenómenos, pero las diferencias culturales no podrían explicar que los procesos de la memoria, la experiencia, la percepción y el uso experto de la lengua fueran distintos a los procesos que conocemos.

En otras palabras, para el hombre occidental sólo existe la cognición como un grupo de procesos generales.  No obstante, para los videntes del linaje de don Juan existe la cognición del hombre moderno y existe la cognición de los chamanes del México antiguo. Don Juan consideraba a estos dos como mundos enteros de la vida cotidiana, que eran intrínsecamente distintos el uno del otro. En un momento dado, y sin que me diera cuenta, mi tarea cambió misteriosamente de la mera recopilación de datos antropológicos a la internalización de los nuevos procesos cognitivos del mundo de los chamanes.

La genuina internalización de tales conceptos implica una transformación, una respuesta distinta al mundo cotidiano. Los chamanes descubrieron que el impulso inicial de esta transformación siempre ocurre como una alianza intelectual a algo que parece ser un mero concepto, pero que tiene poderosas e insospechadas corrientes de fondo. Esto fue mejor descrito por don Juan cuando dijo: “El mundo de todos los días jamás puede tomarse como algo personal que tiene poder sobre nosotros, como algo que puede crearnos o destruirnos, porque el campo de batalla del hombre no está en su lucha con el mundo que lo rodea. Su campo de batalla está sobre el horizonte, en un área que es impensable para el hombre común, el área donde el hombre deja de ser hombre”.

Él explicó esas aseveraciones diciendo que era energéticamente imperativo para los seres humanos darse cuenta de que lo único que importa es su encuentro con el infinito. Don Juan no pudo reducir el término infinito a una descripción más manejable. Dijo que era energéticamente irreducible. Era algo que no podía personificarse y a lo que ni siquiera podía aludirse, salvo en términos tan vagos como Lo Infinito.  Poco sabía yo en ese tiempo que don Juan no me estaba dando solamente una descripción intelectual atractiva; me estaba describiendo algo que él llamaba un hecho energético.

Para él, los hechos energéticos eran las conclusiones a las que él y los otros chamanes de su linaje llegaron al involucrarse en una función que llamaban ver: el acto de percibir energía directamente como fluye en el universo. La capacidad de ver energía de esta manera es uno de los puntos culminantes del chamanismo.

Según don Juan Matus, la tarea de acomodarme dentro de la cognición de los chamanes del México antiguo se llevó a cabo de una manera tradicional, es decir, que lo que me hizo fue lo que se le había hecho a todo chamán iniciado a través del tiempo. La internalización de los procesos de un sistema cognitivo diferente siempre empezaba llamando la atención total de los chamanes iniciados a darse cuenta de que somos seres que vamos a morir. Don Juan y los otros chamanes de su linaje creían que la comprensión total de este hecho energético, esta verdad irreducible, conduciría a la aceptación de la nueva cognición.

El resultado final que los chamanes como don Juan Matus buscaban para sus discípulos era darse cuenta de algo que por su sencillez es tan difícil de lograr: que somos, de hecho, seres que vamos a morir.  Por lo tanto, la verdadera lucha del hombre no está en la lucha con su prójimo, sino con el infinito, y esto ni siquiera es una lucha; es, en esencia, un asentimiento. Voluntariamente tenemos que asentir con el infinito. En la descripción de los videntes, nuestras vidas se originan en el infinito y terminan donde tuvieron origen: en el infinito.

La mayor parte de los procesos que he descrito en mi obra publicada tenía que ver con el vaivén de mi persona como ser socializado bajo el impacto de nuevos fundamentos. En la situación de mi trabajo de campo, lo que ocurría era algo más urgente que una mera invitación a internalizar los procesos de esa nueva cognición chamánica; era un mandato. Después de años de lucha por mantener intactos los límites de mi persona, estos límites cedieron.  Luchar por conservarlos era un acto sin sentido, visto a la luz de lo que don Juan y los chamanes de su linaje querían hacer. Era, sin embargo, un acto muy importante a la luz de mi necesidad, que era la necesidad de toda persona civilizada: mantener los límites del mundo conocido.

Para don Juan, el hecho energético que constituía la piedra angular de la cognición de los chamanes del México antiguo era que cada matiz del cosmos es una expresión de energía. Desde su plano de ver energía directamente, esos chamanes llegaron al hecho energético de que el cosmos entero está compuesto por fuerzas gemelas que, al mismo tiempo, son opuestas y complementarias entre sí. Llamaron a estas dos fuerzas energía animada y energía inanimada.  Vieron que la energía inanimada no tiene conciencia. Para los chamanes, la conciencia es una condición vibratoria de la energía animada.

Don Juan dijo que los chamanes del México antiguo fueron los primeros en ver que todos los organismos de la Tierra son poseedores de energía vibratoria. Los llamaron seres orgánicos, y vieron que es el propio organismo el que establece la cohesión y los límites de tal energía. Vieron también que existen conglomerados de energía animada vibratoria que tienen cohesión propia, libre de las ataduras de un organismo. Los llamaron seres inorgánicos, y los describieron como cúmulos de energía cohesiva, invisible al ojo humano, una energía que es consciente de sí misma y que posee una unidad determinada por una fuerza aglutinante diferente a la fuerza aglutinante de un organismo.

Los chamanes del linaje de don Juan vieron que la condición esencial de la energía animada, orgánica o inorgánica, es convertir la energía del universo en general en datos sensoriales. En el caso de los seres orgánicos, estos datos sensoriales son a su vez transformados en un sistema de interpretación, en el cual se clasifica la energía en general y se asigna una respuesta dada a cada clasificación, cualquiera que ésta sea. La aseveración de los videntes es que, en el reino de los seres inorgánicos, los datos sensoriales en que los seres inorgánicos transforman la energía en general deben ser, por definición, interpretados por ellos en cualquier forma, por incomprensible que sea.

De acuerdo con la lógica de los chamanes, en el caso de los seres humanos, el sistema para interpretar los datos sensoriales es su cognición. Sostienen que la cognición humana puede ser interrumpida temporalmente, ya que es simplemente un sistema de taxonomía, en el que las  respuestas han sido clasificadas junto con la interpretación de datos sensoriales. Cuando ocurre esta interrupción, afirman los videntes que la energía puede ser percibida directamente como fluye en el universo. Los videntes describen el percibir energía directamente como si diera el efecto de verla con los ojos, aunque los ojos intervienen sólo en forma mínima.

Percibir energía directamente les permitió a los chamanes del linaje de don Juan ver a los seres humanos como conglomerados de campos de energía, que tienen la apariencia de esferas luminosas. El observar a los seres humanos de tal forma, les permitió a aquellos chamanes llegar a conclusiones energéticas extraordinarias. Notaron que cada una de esas esferas luminosas está conectada individualmente a una masa energética de proporciones inconcebibles que existe en el universo; una masa a la que llamaron el oscuro mar de la conciencia. Observaron que cada esfera individual está unida al mar oscuro de la conciencia en un punto que es aún más brillante que la misma esfera luminosa. Estos chamanes llamaron a ese punto de unión el punto de encaje porque observaron que es en ese lugar donde ocurre la percepción. El flujo de la energía en general se convierte, en ese punto, en datos sensoriales, y esos datos son entonces interpretados como el mundo que nos rodea.

Cuando le pedí a don Juan que me explicara cómo ocurría este proceso de convertir el flujo de energía en datos sensoriales, me contestó que lo único que los chamanes saben al respecto es que la inmensa masa de energía llamada el oscuro mar de la conciencia les proporciona a los seres humanos todo lo necesario para producir esta transformación de energía en datos sensoriales, y que tal proceso jamás podría ser descifrado debido a la vastedad de esa fuente original.

Lo que descubrieron los chamanes del México antiguo cuando enfocaron su ver en el oscuro mar de la conciencia fue la revelación de que todo el cosmos está compuesto por filamentos luminosos que se extienden infinitamente. Los chamanes los describen como filamentos luminosos que se dirigen en todas direcciones sin jamás tocarse el uno al otro. Vieron que son filamentos individuales y que, sin embargo, se agrupan en masas de tamaño inconcebible.  Aparte del oscuro mar de la conciencia, otra de tales masas de filamentos que observaron los chamanes y que les gustó por su vibración era algo que llamaron intento, y al acto de cada chamán de enfocar su atención en tal masa le llamaron intentar. Vieron que el universo entero era un universo de intento, y para ellos el intento era el equivalente de inteligencia. Por lo tanto, el universo era, para ellos, un universo de inteligencia suprema.

La conclusión a la que llegaron y que se convirtió en parte de su mundo cognitivo fue que la energía vibratoria, consciente de sí misma, era en extremo inteligente. Vieron que la masa de intento en el cosmos era responsable de todas las mutaciones posibles, todas las variaciones posibles que ocurrieron en el universo, no a causa de circunstancias ciegas y arbitrarias, sino debido al intentar ejecutado por la energía vibrante, al nivel del flujo de la energía misma.

Don Juan señaló que en el mundo de la vida cotidiana los seres humanos utilizan el intento y el intentar en la forma en que interpretan al mundo. Don Juan, por ejemplo, me alertó sobre el hecho de que mi mundo cotidiano no estaba regido por mi percepción sino por la interpretación de mi percepción. Me dio como ejemplo el concepto de universidad, que en aquel momento era un concepto de suprema importancia para mí. Dijo que universidad no era algo que pudiera percibir con mis sentidos, porque ni mi vista, ni mi sentido del oído, ni mi sentido del gusto, ni mi sentido del tacto o del olfato me daban idea alguna acerca de universidad. Universidad ocurría únicamente en mi intentar, y para construirla allí tenía que hacer uso de todo lo que sabía como persona civilizada, de manera consciente o subliminal.

El hecho energético de que el universo está compuesto por filamentos luminosos dio origen a la conclusión de los chamanes de que cada uno de esos filamentos que se extienden infinitamente es un campo de energía. Observaron que los filamentos luminosos o, más bien, campos de energía de tal naturaleza, convergen en y pasan a través del punto de encaje. Dado que se determinó que el tamaño del punto de encaje era equivalente al de una pelota de tenis, sólo un número finito aunque extremadamente grande de campos de energía converge en y pasa a través de ese punto.

Cuando los videntes del México antiguo vieron el punto de encaje descubrieron el hecho energético de que el impacto de los campos de energía que pasan a través del punto de encaje era transformado en datos sensoriales; datos que luego eran interpretados como la cognición del mundo de la vida cotidiana. Aquellos chamanes explicaron la homogeneidad de cognición entre los seres humanos por el hecho de que el punto de encaje de toda la raza humana está localizado en el mismo lugar en las esferas energéticas luminosas que somos: a la altura de los omóplatos, a la distancia de un brazo tras ellos y contra el borde de la esfera luminosa.

Su ver-observar del punto de encaje llevó a los videntes del México antiguo a descubrir que el punto de encaje cambiaba de posición bajo condiciones de sueño normal, o de extrema fatiga, o de enfermedad, o por la ingestión de plantas psicotrópicas. Aquellos chamanes vieron que cuando el punto de encaje estaba en una nueva posición, un haz diferente de campos de energía pasaba a través de él, forzando al punto de encaje a convertir esos campos de energía en datos sensoriales, y a interpretarlos, dando como resultado un verdadero mundo nuevo a percibir. Aquellos chamanes sostuvieron que cada mundo nuevo que surge de tal manera es un mundo omniabarcante, diferente al mundo cotidiano, pero extremadamente parecido a él por el hecho de que uno podría vivir y morir en él.

Para los chamanes como don Juan Matus, el ejercicio más importante de intentar implica el movimiento volitivo del punto de encaje para alcanzar puntos predeterminados en el conglomerado total de campos de energía que compone al ser humano, es decir, que a través de miles de años de indagación los videntes del linaje de don Juan descubrieron que existen posiciones claves dentro de la totalidad de la esfera luminosa que es un ser humano, donde se puede situar el punto de encaje y donde el bombardeo resultante de los campos de energía sobre él puede producir un mundo nuevo completamente verdadero.

Don Juan me aseguró que era un hecho energético que la posibilidad de viajar a cualquiera de esos mundos, o a todos ellos, es el legado de todo ser humano. Dijo que esos mundos estaban allí para ser interrogados, como preguntas que en ocasiones están rogando ser formuladas, y que todo lo que el vidente o el ser humano necesitaban para alcanzarlos era intentar el movimiento del punto de encaje.

Otro asunto relacionado con el intento pero transpuesto al nivel del intentar universal, era, para los chamanes del México antiguo, el hecho energético de que el universo mismo continuamente nos empuja, tira de nosotros y nos pone a prueba. Para ellos, era un hecho energético que el universo en general es predatorio al máximo, pero no predatorio en el sentido en que entendemos el término: el acto de saquear o robar, o de herir o explotar a los demás en provecho propio. Para los chamanes del México antiguo, la condición predatoria del universo quería decir que el intentar del universo es estar constantemente poniendo a prueba a la conciencia. Vieron que el universo crea un número inconcebible de seres orgánicos y un número inconcebible de seres inorgánicos. Al ejercer presión sobre todos ellos, el universo los fuerza a acrecentar su conciencia, y de esta forma el universo trata de hacerse consciente de sí mismo. En el mundo cognitivo de los chamanes, por ende, la conciencia es la cuestión final.

Don Juan Matus y los chamanes de su linaje consideraban a la conciencia como el acto de estar deliberadamente consciente de todas las posibilidades perceptivas del ser humano, no sólo de las posibilidades perceptivas dictadas por cualquier cultura dada, cuyo papel parece ser el de restringir la capacidad perceptiva de sus miembros. Don Juan sostenía que el hecho de soltar o liberar el total de la capacidad perceptiva de los seres humanos no interferiría en forma alguna con su conducta funcional. De hecho, la conducta funcional se convertiría en un asunto extraordinario, puesto que adquiriría un valor nuevo. Bajo estas circunstancias, función se transforma en una necesidad de lo más exigente. Libre de idealidades y de pseudometas, el hombre sólo tiene a la función como su fuerza guiadora. Los chamanes le llaman esto impecabilidad. Para ellos, ser impecable significa hacer todo lo mejor que uno pueda, y un tanto más. Derivaron función a partir de ver energía directamente como fluye en el universo. Si la energía fluye de cierta manera, el seguir del flujo de la energía es, para ellos, ser funcional.

Función, por ende, es el común denominador por medio del cual los chamanes se enfrentan a los hechos energéticos de su mundo cognitivo.  El ejercicio continuo de todas las unidades de la cognición de los chamanes les permitió a don Juan y a todos los chamanes de su linaje llegar a conclusiones energéticas extrañas que a primera vista parecen ser pertinentes sólo a ellos y a sus circunstancias personales, pero que al ser examinadas minuciosamente podrían aplicarse a cualquiera de nosotros.  Según don Juan, la culminación de la búsqueda de un chamán es algo que él consideraba el hecho energético más esencial, no sólo para los videntes, sino para cada ser humano sobre la Tierra. Lo llamaba el viaje definitivo.

El viaje definitivo es la posibilidad de que la conciencia individual, acrecentada hasta el límite por la adherencia del individuo a la cognición de los chamanes, pudiera mantenerse más allá del punto en que el organismo es capaz de funcionar como una unidad cohesiva, es decir, más allá de la muerte. Esta conciencia trascendental fue comprendida por los chamanes del México antiguo como la posibilidad de que la conciencia de los seres humanos fuera más allá de lo conocido para llegar, de esta forma, al nivel de la energía que fluye en el universo. Para los chamanes como don Juan Matus su búsqueda consistía en llegar a ser, al final, un ser inorgánico, es decir, energía consciente de sí misma, actuando como una unidad cohesiva, pero sin un organismo. Llamaron a este aspecto de su cognición libertad total, un estado en el que existe la conciencia, libre de las imposiciones de la socialización y de la sintaxis.

Estas son las conclusiones generales que se han extraído a partir de mi inmersión en la cognición de los chamanes del México antiguo.  Años después de la publicación de Las enseñanzas de don Juan: una forma yaqui de conocimiento me di cuenta de que lo que don Juan me había  ofrecido era una revolución cognitiva total. En mis obras subsiguientes he tratado de dar una idea de los procedimientos para efectuar esta revolución cognitiva. En vista de que don Juan me estaba familiarizando con un mundo vivo, los procesos de cambio en tal mundo nunca cesan. Las conclusiones, por lo tanto, son sólo dispositivos mnemotécnicos o estructuras operacionales que sirven como trampolines para saltar hacia nuevos horizontes de cognición.

Prólogo de “Las Enseñanzas de Don Juan: una forma yaqui de conocimiento”. Tomado de la Tercera reimpresión del Fondo de Cultura Económica, 2004.

“Las enseñanzas de don Juan: una forma yaqui de conocimiento”, se publicó por primera vez en 1968 (primera edición en español en 1974, FCE). En ocasión del trigésimo año de su publicación, me gustaría hacer algunas aclaraciones acerca de la obra misma y formular algunas conclusiones generales con respecto al tema del libro, a las que he llegado tras años de esfuerzos serios y consistentes.

El libro fue el resultado de un trabajo antropológico de campo que realicé en el estado de Arizona, EUA, y en el estado de Sonora, México. Cuando me encontraba dedicado a cursar mis estudios de graduado en el Depto. de Antropología de la Universidad de California, LA, por casualidad conocí a un viejo chamán, un indio yaqui del estado de Sonora, México. Su nombre era Juan Matus.  Consulté a varios profesores del Depto. de Antropología acerca de la posibilidad de hacer trabajo de campo antropológico sirviéndome del viejo chamán como informante clave. Cada uno de esos profesores trató de disuadirme basándose en su convicción de que antes de pensar en hacer trabajo de campo tenía que darle prioridad a los cursos de requisito académico en general, y a las formalidades de mis estudios de graduado, tales como los exámenes escritos y orales. Los profesores tenían toda la razón. No tenían que persuadirme para que atendiera la lógica de sus consejos.

Había, sin embargo, un profesor, el doctor Clemente Meigham, que abiertamente incitó mi interés en hacer trabajo de campo. Es a él a quien debo dar crédito total por haberme inspirado a llevar a cabo la investigación antropológica. Fue el único que me impulsó a sumergirme tan profundamente como pudiera en la posibilidad que se había abierto para mí.

Su exhortación se basaba en su experiencia personal en el trabajo de campo como arqueólogo. Me dijo que lo que había descubierto a través de su trabajo era que el tiempo apremiaba y que quedaba muy poco antes de que áreas de conocimiento enormes y complejas, alcanzadas por culturas en declinación, se perdieran para siempre bajo el impacto de la tecnología y las corrientes de filosofías modernas. Me dio como ejemplo el trabajo de algunos antropólogos conocidos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, quienes coleccionaron datos etnográficos sobre las culturas indígenas americanas de las llanuras, o de California, tan rápido y tan metódicamente como fuera posible. Su prisa era justificada, porque dentro de una generación las fuentes de información acerca de la mayoría de esas culturas indígenas fueron arrasadas, sobre todo entre las culturas indígenas de California.

Al mismo tiempo que ocurría lo anterior, tuve la buena suerte de tomar clases con el profesor Harold Garfinkel, del Depto. de Sociología de la UCLA. Él me proveyó con el paradigma etnometodológico más extraordinario, en el cual las acciones prácticas de la vida cotidiana eran tema auténtico para el discurso filosófico, y cualquier fenómeno que se encontrara bajo investigación debía ser examinado bajo su propia luz, y de acuerdo a sus reglas y consistencias propias. Si había algunas leyes o reglas a establecer, éstas tendrían que ser propias al fenómeno mismo. Por lo tanto, las acciones prácticas de los chamanes, vistas como un sistema coherente con sus propias reglas y configuraciones, eran tema digno de una investigación seria. Tal investigación no tenía que ser sometida a teorías elaboradas a priori, ni a comparaciones con el material obtenido bajo los auspicios de un fundamento filosófico diferente.

Bajo la influencia de estos dos profesores, me involucré profundamente en mi trabajo de campo. Las dos fuerzas que me impulsaban, que venían de mi contacto con estos dos hombres, eran: que le quedaba muy poco tiempo a los procesos de pensamiento de las culturas indígenas americanas antes de que todo se perdiera en el revoltijo de la tecnología moderna; y que el fenómeno bajo observación, sea lo que fuere, era un tema genuino para la investigación y merecía el mayor esmero y seriedad de mi parte.

Me sumergí tan profundamente en mi trabajo de campo que estoy seguro de que, en última instancia, desilusioné a la misma gente que me patrocinaba. Terminé en un campo que era tierra de nadie. No era tema de la antropología o la sociología, la filosofía o la religión. Había seguido las reglas y las configuraciones propias del fenómeno, pero no había tenido la capacidad de salir a la superficie en un lugar seguro. En consecuencia, arriesgué mi esfuerzo total al caerme de las escalas académicas apropiadas, las que miden su valor o carencia de él.

La descripción irreductible de lo que realicé en mi trabajo de campo consistiría en decir que el chamán yaqui don Juan Matus me introdujo en la cognición de los chamanes del México antiguo. Por cognición, se entienden los procesos responsables de la conciencia de la vida cotidiana, procesos que incluyen la memoria, la experiencia, la percepción y el uso experto de cualquier sintaxis dada.

El concepto de cognición era, en ese momento, el obstáculo más poderoso para mí. Era inconcebible para mí, como hombre intelectual de Occidente, que la cognición, tal como la define el discurso filosófico de nuestro tiempo, pudiera ser algo más que un asunto homogéneo y omniabarcante para la totalidad de la humanidad. El hombre occidental está dispuesto a considerar diferencias culturales que explicarían maneras singulares de describir fenómenos, pero las diferencias culturales no podrían explicar que los procesos de la memoria, la experiencia, la percepción y el uso experto de la lengua fueran distintos a los procesos que conocemos.

En otras palabras, para el hombre occidental sólo existe la cognición como un grupo de procesos generales.  No obstante, para los videntes del linaje de don Juan existe la cognición del hombre moderno y existe la cognición de los chamanes del México antiguo. Don Juan consideraba a estos dos como mundos enteros de la vida cotidiana, que eran intrínsecamente distintos el uno del otro. En un momento dado, y sin que me diera cuenta, mi tarea cambió misteriosamente de la mera recopilación de datos antropológicos a la internalización de los nuevos procesos cognitivos del mundo de los chamanes.

La genuina internalización de tales conceptos implica una transformación, una respuesta distinta al mundo cotidiano. Los chamanes descubrieron que el impulso inicial de esta transformación siempre ocurre como una alianza intelectual a algo que parece ser un mero concepto, pero que tiene poderosas e insospechadas corrientes de fondo. Esto fue mejor descrito por don Juan cuando dijo: “El mundo de todos los días jamás puede tomarse como algo personal que tiene poder sobre nosotros, como algo que puede crearnos o destruirnos, porque el campo de batalla del hombre no está en su lucha con el mundo que lo rodea. Su campo de batalla está sobre el horizonte, en un área que es impensable para el hombre común, el área donde el hombre deja de ser hombre”.

Él explicó esas aseveraciones diciendo que era energéticamente imperativo para los seres humanos darse cuenta de que lo único que importa es su encuentro con el infinito. Don Juan no pudo reducir el término infinito a una descripción más manejable. Dijo que era energéticamente irreducible. Era algo que no podía personificarse y a lo que ni siquiera podía aludirse, salvo en términos tan vagos como Lo Infinito.  Poco sabía yo en ese tiempo que don Juan no me estaba dando solamente una descripción intelectual atractiva; me estaba describiendo algo que él llamaba un hecho energético.

Para él, los hechos energéticos eran las conclusiones a las que él y los otros chamanes de su linaje llegaron al involucrarse en una función que llamaban ver: el acto de percibir energía directamente como fluye en el universo. La capacidad de ver energía de esta manera es uno de los puntos culminantes del chamanismo.

Según don Juan Matus, la tarea de acomodarme dentro de la cognición de los chamanes del México antiguo se llevó a cabo de una manera tradicional, es decir, que lo que me hizo fue lo que se le había hecho a todo chamán iniciado a través del tiempo. La internalización de los procesos de un sistema cognitivo diferente siempre empezaba llamando la atención total de los chamanes iniciados a darse cuenta de que somos seres que vamos a morir. Don Juan y los otros chamanes de su linaje creían que la comprensión total de este hecho energético, esta verdad irreducible, conduciría a la aceptación de la nueva cognición.

El resultado final que los chamanes como don Juan Matus buscaban para sus discípulos era darse cuenta de algo que por su sencillez es tan difícil de lograr: que somos, de hecho, seres que vamos a morir.  Por lo tanto, la verdadera lucha del hombre no está en la lucha con su prójimo, sino con el infinito, y esto ni siquiera es una lucha; es, en esencia, un asentimiento. Voluntariamente tenemos que asentir con el infinito. En la descripción de los videntes, nuestras vidas se originan en el infinito y terminan donde tuvieron origen: en el infinito.

La mayor parte de los procesos que he descrito en mi obra publicada tenía que ver con el vaivén de mi persona como ser socializado bajo el impacto de nuevos fundamentos. En la situación de mi trabajo de campo, lo que ocurría era algo más urgente que una mera invitación a internalizar los procesos de esa nueva cognición chamánica; era un mandato. Después de años de lucha por mantener intactos los límites de mi persona, estos límites cedieron.  Luchar por conservarlos era un acto sin sentido, visto a la luz de lo que don Juan y los chamanes de su linaje querían hacer. Era, sin embargo, un acto muy importante a la luz de mi necesidad, que era la necesidad de toda persona civilizada: mantener los límites del mundo conocido.

Para don Juan, el hecho energético que constituía la piedra angular de la cognición de los chamanes del México antiguo era que cada matiz del cosmos es una expresión de energía. Desde su plano de ver energía directamente, esos chamanes llegaron al hecho energético de que el cosmos entero está compuesto por fuerzas gemelas que, al mismo tiempo, son opuestas y complementarias entre sí. Llamaron a estas dos fuerzas energía animada y energía inanimada.  Vieron que la energía inanimada no tiene conciencia. Para los chamanes, la conciencia es una condición vibratoria de la energía animada.

Don Juan dijo que los chamanes del México antiguo fueron los primeros en ver que todos los organismos de la Tierra son poseedores de energía vibratoria. Los llamaron seres orgánicos, y vieron que es el propio organismo el que establece la cohesión y los límites de tal energía. Vieron también que existen conglomerados de energía animada vibratoria que tienen cohesión propia, libre de las ataduras de un organismo. Los llamaron seres inorgánicos, y los describieron como cúmulos de energía cohesiva, invisible al ojo humano, una energía que es consciente de sí misma y que posee una unidad determinada por una fuerza aglutinante diferente a la fuerza aglutinante de un organismo.

Los chamanes del linaje de don Juan vieron que la condición esencial de la energía animada, orgánica o inorgánica, es convertir la energía del universo en general en datos sensoriales. En el caso de los seres orgánicos, estos datos sensoriales son a su vez transformados en un sistema de interpretación, en el cual se clasifica la energía en general y se asigna una respuesta dada a cada clasificación, cualquiera que ésta sea. La aseveración de los videntes es que, en el reino de los seres inorgánicos, los datos sensoriales en que los seres inorgánicos transforman la energía en general deben ser, por definición, interpretados por ellos en cualquier forma, por incomprensible que sea.

De acuerdo con la lógica de los chamanes, en el caso de los seres humanos, el sistema para interpretar los datos sensoriales es su cognición. Sostienen que la cognición humana puede ser interrumpida temporalmente, ya que es simplemente un sistema de taxonomía, en el que las  respuestas han sido clasificadas junto con la interpretación de datos sensoriales. Cuando ocurre esta interrupción, afirman los videntes que la energía puede ser percibida directamente como fluye en el universo. Los videntes describen el percibir energía directamente como si diera el efecto de verla con los ojos, aunque los ojos intervienen sólo en forma mínima.

Percibir energía directamente les permitió a los chamanes del linaje de don Juan ver a los seres humanos como conglomerados de campos de energía, que tienen la apariencia de esferas luminosas. El observar a los seres humanos de tal forma, les permitió a aquellos chamanes llegar a conclusiones energéticas extraordinarias. Notaron que cada una de esas esferas luminosas está conectada individualmente a una masa energética de proporciones inconcebibles que existe en el universo; una masa a la que llamaron el oscuro mar de la conciencia. Observaron que cada esfera individual está unida al mar oscuro de la conciencia en un punto que es aún más brillante que la misma esfera luminosa. Estos chamanes llamaron a ese punto de unión el punto de encaje porque observaron que es en ese lugar donde ocurre la percepción. El flujo de la energía en general se convierte, en ese punto, en datos sensoriales, y esos datos son entonces interpretados como el mundo que nos rodea.

Cuando le pedí a don Juan que me explicara cómo ocurría este proceso de convertir el flujo de energía en datos sensoriales, me contestó que lo único que los chamanes saben al respecto es que la inmensa masa de energía llamada el oscuro mar de la conciencia les proporciona a los seres humanos todo lo necesario para producir esta transformación de energía en datos sensoriales, y que tal proceso jamás podría ser descifrado debido a la vastedad de esa fuente original.

Lo que descubrieron los chamanes del México antiguo cuando enfocaron su ver en el oscuro mar de la conciencia fue la revelación de que todo el cosmos está compuesto por filamentos luminosos que se extienden infinitamente. Los chamanes los describen como filamentos luminosos que se dirigen en todas direcciones sin jamás tocarse el uno al otro. Vieron que son filamentos individuales y que, sin embargo, se agrupan en masas de tamaño inconcebible.  Aparte del oscuro mar de la conciencia, otra de tales masas de filamentos que observaron los chamanes y que les gustó por su vibración era algo que llamaron intento, y al acto de cada chamán de enfocar su atención en tal masa le llamaron intentar. Vieron que el universo entero era un universo de intento, y para ellos el intento era el equivalente de inteligencia. Por lo tanto, el universo era, para ellos, un universo de inteligencia suprema.

La conclusión a la que llegaron y que se convirtió en parte de su mundo cognitivo fue que la energía vibratoria, consciente de sí misma, era en extremo inteligente. Vieron que la masa de intento en el cosmos era responsable de todas las mutaciones posibles, todas las variaciones posibles que ocurrieron en el universo, no a causa de circunstancias ciegas y arbitrarias, sino debido al intentar ejecutado por la energía vibrante, al nivel del flujo de la energía misma.

Don Juan señaló que en el mundo de la vida cotidiana los seres humanos utilizan el intento y el intentar en la forma en que interpretan al mundo. Don Juan, por ejemplo, me alertó sobre el hecho de que mi mundo cotidiano no estaba regido por mi percepción sino por la interpretación de mi percepción. Me dio como ejemplo el concepto de universidad, que en aquel momento era un concepto de suprema importancia para mí. Dijo que universidad no era algo que pudiera percibir con mis sentidos, porque ni mi vista, ni mi sentido del oído, ni mi sentido del gusto, ni mi sentido del tacto o del olfato me daban idea alguna acerca de universidad. Universidad ocurría únicamente en mi intentar, y para construirla allí tenía que hacer uso de todo lo que sabía como persona civilizada, de manera consciente o subliminal.

El hecho energético de que el universo está compuesto por filamentos luminosos dio origen a la conclusión de los chamanes de que cada uno de esos filamentos que se extienden infinitamente es un campo de energía. Observaron que los filamentos luminosos o, más bien, campos de energía de tal naturaleza, convergen en y pasan a través del punto de encaje. Dado que se determinó que el tamaño del punto de encaje era equivalente al de una pelota de tenis, sólo un número finito aunque extremadamente grande de campos de energía converge en y pasa a través de ese punto.

Cuando los videntes del México antiguo vieron el punto de encaje descubrieron el hecho energético de que el impacto de los campos de energía que pasan a través del punto de encaje era transformado en datos sensoriales; datos que luego eran interpretados como la cognición del mundo de la vida cotidiana. Aquellos chamanes explicaron la homogeneidad de cognición entre los seres humanos por el hecho de que el punto de encaje de toda la raza humana está localizado en el mismo lugar en las esferas energéticas luminosas que somos: a la altura de los omóplatos, a la distancia de un brazo tras ellos y contra el borde de la esfera luminosa.

Su ver-observar del punto de encaje llevó a los videntes del México antiguo a descubrir que el punto de encaje cambiaba de posición bajo condiciones de sueño normal, o de extrema fatiga, o de enfermedad, o por la ingestión de plantas psicotrópicas. Aquellos chamanes vieron que cuando el punto de encaje estaba en una nueva posición, un haz diferente de campos de energía pasaba a través de él, forzando al punto de encaje a convertir esos campos de energía en datos sensoriales, y a interpretarlos, dando como resultado un verdadero mundo nuevo a percibir. Aquellos chamanes sostuvieron que cada mundo nuevo que surge de tal manera es un mundo omniabarcante, diferente al mundo cotidiano, pero extremadamente parecido a él por el hecho de que uno podría vivir y morir en él.

Para los chamanes como don Juan Matus, el ejercicio más importante de intentar implica el movimiento volitivo del punto de encaje para alcanzar puntos predeterminados en el conglomerado total de campos de energía que compone al ser humano, es decir, que a través de miles de años de indagación los videntes del linaje de don Juan descubrieron que existen posiciones claves dentro de la totalidad de la esfera luminosa que es un ser humano, donde se puede situar el punto de encaje y donde el bombardeo resultante de los campos de energía sobre él puede producir un mundo nuevo completamente verdadero.

Don Juan me aseguró que era un hecho energético que la posibilidad de viajar a cualquiera de esos mundos, o a todos ellos, es el legado de todo ser humano. Dijo que esos mundos estaban allí para ser interrogados, como preguntas que en ocasiones están rogando ser formuladas, y que todo lo que el vidente o el ser humano necesitaban para alcanzarlos era intentar el movimiento del punto de encaje.

Otro asunto relacionado con el intento pero transpuesto al nivel del intentar universal, era, para los chamanes del México antiguo, el hecho energético de que el universo mismo continuamente nos empuja, tira de nosotros y nos pone a prueba. Para ellos, era un hecho energético que el universo en general es predatorio al máximo, pero no predatorio en el sentido en que entendemos el término: el acto de saquear o robar, o de herir o explotar a los demás en provecho propio. Para los chamanes del México antiguo, la condición predatoria del universo quería decir que el intentar del universo es estar constantemente poniendo a prueba a la conciencia. Vieron que el universo crea un número inconcebible de seres orgánicos y un número inconcebible de seres inorgánicos. Al ejercer presión sobre todos ellos, el universo los fuerza a acrecentar su conciencia, y de esta forma el universo trata de hacerse consciente de sí mismo. En el mundo cognitivo de los chamanes, por ende, la conciencia es la cuestión final.

Don Juan Matus y los chamanes de su linaje consideraban a la conciencia como el acto de estar deliberadamente consciente de todas las posibilidades perceptivas del ser humano, no sólo de las posibilidades perceptivas dictadas por cualquier cultura dada, cuyo papel parece ser el de restringir la capacidad perceptiva de sus miembros. Don Juan sostenía que el hecho de soltar o liberar el total de la capacidad perceptiva de los seres humanos no interferiría en forma alguna con su conducta funcional. De hecho, la conducta funcional se convertiría en un asunto extraordinario, puesto que adquiriría un valor nuevo. Bajo estas circunstancias, función se transforma en una necesidad de lo más exigente. Libre de idealidades y de pseudometas, el hombre sólo tiene a la función como su fuerza guiadora. Los chamanes le llaman esto impecabilidad. Para ellos, ser impecable significa hacer todo lo mejor que uno pueda, y un tanto más. Derivaron función a partir de ver energía directamente como fluye en el universo. Si la energía fluye de cierta manera, el seguir del flujo de la energía es, para ellos, ser funcional.

Función, por ende, es el común denominador por medio del cual los chamanes se enfrentan a los hechos energéticos de su mundo cognitivo.  El ejercicio continuo de todas las unidades de la cognición de los chamanes les permitió a don Juan y a todos los chamanes de su linaje llegar a conclusiones energéticas extrañas que a primera vista parecen ser pertinentes sólo a ellos y a sus circunstancias personales, pero que al ser examinadas minuciosamente podrían aplicarse a cualquiera de nosotros.  Según don Juan, la culminación de la búsqueda de un chamán es algo que él consideraba el hecho energético más esencial, no sólo para los videntes, sino para cada ser humano sobre la Tierra. Lo llamaba el viaje definitivo.

El viaje definitivo es la posibilidad de que la conciencia individual, acrecentada hasta el límite por la adherencia del individuo a la cognición de los chamanes, pudiera mantenerse más allá del punto en que el organismo es capaz de funcionar como una unidad cohesiva, es decir, más allá de la muerte. Esta conciencia trascendental fue comprendida por los chamanes del México antiguo como la posibilidad de que la conciencia de los seres humanos fuera más allá de lo conocido para llegar, de esta forma, al nivel de la energía que fluye en el universo. Para los chamanes como don Juan Matus su búsqueda consistía en llegar a ser, al final, un ser inorgánico, es decir, energía consciente de sí misma, actuando como una unidad cohesiva, pero sin un organismo. Llamaron a este aspecto de su cognición libertad total, un estado en el que existe la conciencia, libre de las imposiciones de la socialización y de la sintaxis.

Estas son las conclusiones generales que se han extraído a partir de mi inmersión en la cognición de los chamanes del México antiguo.  Años después de la publicación de Las enseñanzas de don Juan: una forma yaqui de conocimiento me di cuenta de que lo que don Juan me había  ofrecido era una revolución cognitiva total. En mis obras subsiguientes he tratado de dar una idea de los procedimientos para efectuar esta revolución cognitiva. En vista de que don Juan me estaba familiarizando con un mundo vivo, los procesos de cambio en tal mundo nunca cesan. Las conclusiones, por lo tanto, son sólo dispositivos mnemotécnicos o estructuras operacionales que sirven como trampolines para saltar hacia nuevos horizontes de cognición.

Nagual Carlos Castaneda, In Memorian

Apr 16 2009

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=137   Julio-Diana.com

Para millones de personas, el Nagual Carlos Castaneda es un referente no sólo obligado
sino, como en mi caso, un índice fundamental en la vida.
Este hombre excepcional es un parteaguas básico para todo aquel que se ha tomado
la molestia de poner en práctica sus premisas, a través de su maestro Don Juan Matus Bacasegua el cual fue un tolteka… un remanente de aquellos extraordinarios seres que manejaron la energía, la conciencia y la percepción de una forma inédita en la historia de la humanidad.
En su honor, con el inmenso respeto que me/nos merece este hombre, injustamente atacado pero que puso el nombre de México, la Toltequidad y el Nagualismo en el “mapa” espiritual del planeta, este próximo 27 de abril se cumplen 11 años gregorianos de su partida a la Inmensidad.
Nosotros, los integrantes de Calpulis de Anahuac, AC, Templo de la Serpiente Emplumada, Kinames y simpatizantes en general, nos reuniremos el Domingo 26 de abril, a las 10 a.m., en la entrada del Museo Nacional de Antropología (en la Cd. de México) para iniciar un recorrido por las salas que frecuentaba el Nagual.
Después, iremos a tomarnos un cafecito en un sitio cercano. Si deseas participar, estás invitado. Disertaremos sobre su obra, su propuesta y su praxis.
Con afecto abstracto…
Yeitekpatl

Carlos Castaneda

Jul 18 2008

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=17   Julio-Diana.com

En subsiguientes mensajes, pondré todo lo relacionado con este Señor Maestro, Don Carlos de Jesús Aranha Castaneda, nacido el 25 de diciembre de 1925 en Brasil.

Recent Posts

  • NO a la Iglesia Católica
  • TLAMACAZQUI – TLAMAKASKI – TLAMAKASKE 3
  • TEOHUA – TEOWA 6

Links

  • Calpulis de Anáhuac

    • Chikome Koatl
    • Coatlahui
    • Jucume
    • Kanakue
    • Kinam
    • Nikanash
    • Sendero Tolteca
    • Taiyari
  • Enlaces

    • CEACM
    • JC·Ocaña
    • Kinames
    • Toltecayotl
    • Yeitekpatl (Grupo Yahoo!)


Powerd by Wordpress 2.8


WordPress Theme "Cuatro Rumbos" designed by Skyhack. Creative Commons License