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Monthly Archives: February 2010

OCA 3

Feb 17 2010

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category General 

Posted by Yeitekpatl | Category General

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=374   Julio-Diana.com

Hace un año ¿o un año luz? el Peregrino recibió un mazazo que lo dejó emocionalmente despedazado. Herido casi mortalmente, pero vivo aún.

Sin motivos reales, sin avisos previos, le asestaron una puñalada en el hígado que reventó en el corazón.

Ya pasaron 31 millones 536 mil segundos y el Peregrino está casi, casi curado.

Comienza la cuenta regresiva del ultimátum del Peregrino a la Diosa. Quizá la puerta del Templo no esté completamente cerrada todavía…

1/157, de Se Shochitl hasta Se Koskakuau´tli…

9 (10) años de Kinam

Feb 13 2010

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category KINAM, El "Yoga" Prehispánico Mesoamericano 

Posted by Yeitekpatl | Category KINAM, El "Yoga" Prehispánico Mesoamericano

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=372   Julio-Diana.com

Hoy, 13 de febrero de 2010, se cumplen ya 9 años de la propuesta Kinam. Cada vez más inserta en la sociedad, cada vez más reconocida y aceptada por todos aquellos que aman y sienten sus raíces.

Con más precisión aún, tendrían que ser 10 años pues un año antes de aquel 2001 en que Frank y yo nos reunimos en un centro comercial y sentados en las escaleras de acceso comenzamos a vislumbrar el tremendo potencial de esta propuesta, Víctor Sánchez, en plena conferencia ante más de 400 personas, le llamó desde Canadá preguntándole cómo debería llamarse el método psicofísico.

Frank le ofreció alrededor de 5 nombres relacionados con ejercicios físicos que efectuaban nuestros antepasados y el Sr. Sánchez eligió kinam pues formaba parte de un antiguo saludo tolteca recogido en textos de los cronistas.

Lo importante es la fortaleza del Método Kinam: ha sido presentado y/o enseñado en casi toda la República; lo imitan y aplican en el extranjero; ha sido enseñado en escuelas de todos los niveles y el año pasado fue reconocido por la Alianza Mexicana de Yoga (AMY) y la Federación Mundial de Yoga (FMY).

(Actualización) Al retirarse la AMY de la FMY a finales de 2009, simplemente seguimos con la Alianza.

Este año fuimos incorporados a la Federación Mexicana de Yoga.

http://federacionyoga.com/escuelas-de-yoga/escuelasdeyogamexicocentro/index.html 

También, leyendo estatutos oficiales de la OMS, tácitamente estamos implicados en el rubro de técnica medicinal, por parte del máximo organismo de salud del mundo.

¡Ma shimo kinam!

Toltequidad y Nagualismo

Feb 08 2010

No Comment | Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda 

Posted by Yeitekpatl | Category Carlos Aranha Castaneda

URI:    http://yeitekpatl.julio-diana.com/?p=361   Julio-Diana.com

Don Juan Matus Bacasegua, por intermedio de su discípulo -más tarde Nagual- Carlos Castaneda, mostró al mundo la relación intrínseca entre la toltecayotl y el nagualismo. Algunos extractos de la obra del Nagual Carlitos, son éstos:

También eres uno de nosotros. ¿Comprendes lo que quiero decir? De modo que no debes creer lo que te digan. También nos perteneces. Las brujas no saben que el Nagual nos lo contó todo. Creen que son las únicas que saben. Costó dos toltecas hacernos como somos. Somos hijos de ambos. Esas brujas…
Espera, espera, Pablito  dije, tapándole la boca.
Calló, aparentemente asustado por lo súbito de mi movimiento.
¿Qué me quieres dar a entender con eso de que costó dos toltecas hacernos?
El Nagual nos hizo saber que éramos toltecas. Todos nosotros somos toltecas. Según él, un tolteca es un receptor y conservador de misterios. El Nagual y Genaro son toltecas. Nos dieron su luminosidad y sus misterios. Recibimos sus misterios y ahora los conservamos.
Su empleo de la palabra «tolteca» me desconcertó. Yo estaba familiarizado únicamente con su significado antropológico. En ese contexto, refiere siempre a la cultura de un pueblo de lengua nahuatl del centro y sur de México, ya extinguido en tiempos de la Conquista.
 ¿Por qué nos llamaba toltecas?  pregunté, sin saber qué otra cosa decir.
 Porque eso es lo que somos. En vez de decir qué éramos brujos o hechiceros, él decía que éramos toltecas.

Yo vivía en la ciudad de Tula. Conozco esas pirámides como la palma de mi mano. El nagual me dijo que él también vivió allí. Sabía todo acerca de las pirámides. El mismo era un tolteca.
Advertí entonces que algo más que curiosidad me había hecho ir a la zona arqueológica de Tula. La razón principal por la que acepté la invitación de mi amigo fue porque la primera vez que visité a la Gorda y a los otros, me dijeron algo que don Juan nunca me había mencionado: que él se consideraba un descendiente cultural de los toltecas. Tula fue el antiguo epicentro del imperio tolteca.

Don Juan me dio a entender que dicha maestría era la versión moderna de una antiquísima tradición, que él llamaba la tradición de los antiguos videntes toltecas.

-Mucho tiempo antes de que los españoles llegaran a México -dijo- existían extraordinarios videntes toltecas, hombres capaces de actos inconcebibles. Eran el último eslabón en una cadena de conocimiento que se extendió a lo largo de miles de años.
Esos videntes toltecas fueron hombres extraordinarios; brujos poderosos, sombríos y obsesionados que desentrañaron misterios y poseyeron conocimientos secretos que utilizaban para afectar o subyugar a quienes cayeran en sus manos. Sabían como inmovilizar la atención de sus víctimas y fijarla en lo que fuera.

Los videntes toltecas, de hecho, fueron los maestros supremos del arte de estar consciente de ser. Cuando digo que sabían cómo inmovilizar la atención de sus víctimas, quiero decir que su conocimiento y sus prácticas secretas les permitieron romper el misterio del estar consciente de ser.

Don Juan explicó entonces que su uso del término “tolteca” no correspondía a la manera como yo lo usaba. Para mí significaba una cultura, el imperio tolteca. Para él, el término “tolteca” significaba “hombre de conocimiento”.
Dijo que en la época a que se refería, siglos o tal vez incluso milenios antes de la Conquista española, todos aquellos hombres de conocimiento vivían dentro de una vasta área geográfica, al norte y al sur del valle de México, y que se dedicaban a ocupaciones específicas: curar, embrujar, hacer relatos, bailar, ser oráculos, preparar alimentos y bebidas. Tales ocupaciones fomentaban un conocimiento específico, un conocimiento que los diferenciaba del hombre común y corriente. Por otra parte, esos toltecas eran personas que encajaban en la estructura de la vida cotidiana, muy a la manera en que lo hacen en nuestra época los médicos, artistas, maestros, sacerdotes y hombres de negocios. Practicaban sus profesiones bajo el estricto control de cofradías organizadas y llegaron a ser expertos tan influyentes que incluso dominaron todas las áreas vecinas.

Esos conquistadores -continuó- se apoderaron del mundo tolteca, se apropiaron de todo, pero nunca aprendieron a ver.
-¿Por qué cree usted que nunca aprendieron a ver? -pregunté.
-Porque copiaron los procedimientos de los videntes toltecas sin tener el conocimiento interno que los acompaña. Hasta la fecha hay cantidades de brujos por todo México, descendientes de esos conquistadores, que siguen imitando a los toltecas, pero sin saber lo que hacen, o lo que dicen, porque no son videntes.
-¿Quiénes fueron esos conquistadores, don Juan?
-Otros indios -dijo-. Cuando llegaron los españoles, los antiguos videntes habían desaparecido hacía ya siglos.

(…) nuestro raciocinio, por sí solo, no puede proporcionarnos una respuesta a la razón de nuestra existencia. Cada vez que trata de hacerlo, la conclusión es siempre un asunto de fe y credo. Los antiguos videntes toltecas tomaron otro camino, y por cierto llegaron a otra conclusión que no tiene que ver con la fe y el credo

Se deslizó sobre las baldosas y los ladrillos oscuros que obedecían a un viejo diseño tolteca, colocado por el propio Isidoro Baltazar, dibujo que unía a generaciones de hechiceros y ensoñadores a través de las edades en una maraña de secretos y hazañas de poder…

Su enseñanza, o más bien la de la tradición de videntes a la que él pertenecía, parte del hecho de que el universo es dual, está formado por dos fuerzas que los antiguos videntes simbolizaban mediante dos serpientes que se entrelazan. Pero esas fuerzas no tienen que ver con las dualidades que llamamos bien y mal, Dios y diablo, lo positivo y lo negativo, o cualquier otro tipo de oposición en la cual podamos pensar coherentemente. Más bien, conforman una inexplicable onda de energía que los toltecas denominaron el tonal y el nagual.

A ese tipo especial de atención le llamaron “ensueño”, y lo usaron para explorar la energía oscura con deliberación y entrar en contacto con la fuente del universo. De esa manera, la observación inicial de los sabios toltecas se convirtió en un conocimiento práctico.

El asunto de las plantas es muy delicado. Si quieres entenderlo, tienes que abandonar la visión folklórica que tiene casi todo el mundo sobre los brujos. Los verdaderos guerreros toltecas no son fanáticos del doping ni de nada; su conducta está estrictamente dictada por la impecabilidad.

“La enseñanza tolteca enfatiza el ensueño. No importa cómo se le describa, su resultado es convertir el caos perceptivo de un sueño común en un espacio práctico, donde podemos actuar inteligentemente.”

“Ese tipo de atención sobre un animal da como resultado una pieza de caza. Si lo aplicamos sobre otra persona, produce un cliente, un discípulo o un enamoramiento. Y sobre un ser inorgánico, nos proporciona lo que los brujos llaman ‘un aliado’. Pero sólo si aplicamos el acecho sobre nosotros mismos, puede ser considerado un arte tolteca, porque entonces produce algo precioso: conciencia.”

“El poder de esa visión ha llegado hasta la actualidad. Todos los naguales de los que tengo noticia fueron toltecas, es decir, unos artistas consumados. Unieron el control impecable de sus emociones a la elevada sensibilidad estética que les proporcionaban sus experimentos de conciencia. El resultado fue una inaudita capacidad para comunicar sensaciones y para deslindar experiencias con las que otros hombres se enredarían y terminarían balbuceando incoherencias.

“Todo lo que quieres saber sobre tu país, ¡ve y descúbrelo por ti mismo! Como mexicano, tú eres el más indicado para recuperar el mensaje tolteca. Esa es tu tarea, tu compromiso ante el mundo. Si eres tan flojo que no puedes asumirlo, alguien más lo hará.”

Añadió que la ciencia moderna no ha logrado penetrar en la enseñanza tolteca porque no tiene la metodología apropiada, no porque los principios del brujo y del científico sean intrínsecamente incompatibles

“Al contrario de lo que muchos piensan, la necesidad de corroborar no es exclusiva de la cultura occidental, también es un imperativo en la tradición tolteca. El nagualismo, como sistema ideológico, no se basa en dogmas, sino en la experiencia personal de generaciones de practicantes. Sería absurdo considerar que todas esas personas, durante miles de años, han estado depositando su confianza en simples patrañas.
“Como su punto de partida es la experimentación, se puede decir que el nagualismo no es una forma de creencia, sino una ciencia.”

“Lo irónico es que, de hecho, los humanos sí nos dividimos en dos grupos: quienes disipan su energía y quienes la conservan. A estos últimos puedes llamarles como quieras, brujos, toltecas, iniciados; da igual que tengan maestro o que no lo tengan. Su realidad luminosa es tal, que están a un paso de la libertad. Lo que nadie puede enseñarles, los guerreros lo obtienen de sí mismos escuchando los comandos silenciosos del espíritu.

“Por lo tanto, la regla para los videntes de la nueva era es la preparación, ese es su sello distintivo. No sólo deben prepararse en las artes de la brujería, sino que, además, deben cultivar su mente a fin de saberlo y entenderlo todo. El intelecto es hoy el consuelo del tolteca, tal como antaño lo fue la afición por los rituales.

Con el paso del tiempo, el anciano lo tomo como aprendiz y le introdujo en una dimensión totalmente desconocida para el hombre moderno: la sabiduría tradicional de los antiguos videntes toltecas, comúnmente conocida como “brujería” o “nagualismo”. 

El nagualismo fue durante miles de años una práctica socialmente aceptada, tal como entre nosotros lo es la religión o la ciencia. Con el tiempo, sus postulados ganaron en abstracción y síntesis, convirtiéndose en una especie de propuesta filosófica cuyos practicantes llevaron el nombre de toltecas.
Los toltecas no eran lo que comúnmente entendemos por brujos, es decir, individuos que usan fuerzas sobrenaturales para dañar a otros, sino hombres y mujeres extremadamente disciplinados e interesados en complejos aspectos del estar conscientes.

Uno de los descubrimientos más relevantes de los videntes toltecas, fue que los seres humanos poseemos una configuración luminosa o campo energético en torno a nuestro cuerpo físico. También vieron  que unos pocos venían con una configuración especial dividida en dos partes. A estos les llamaron  naguales, es decir, “personas duplicadas”. Por su particular conformación, el nagual tiene mayores recursos que el común de las gentes. También vieron que, a causa de su doblez y excepcional energía,  son líderes naturales.

La Gorda afirmó que el retener las imágenes de los sueños era un arte tolteca.

Con afecto abstracto…

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